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lunes, 7 de mayo de 2012

Enana

El primer sentimiento concebido a partir de estos cantos a capela que resuenan una y otra vez en el pasa-casetes, no me lleva más allá de ahora y de mi ombligo.
Llantos de tristeza y alegría en el vientre, no tiene a quién alimentar.
Luego tu imagen se hace presente, bien clara, como si estuvieras delante de mí en este preciso momento, cuando más te necesito para escribir estas líneas.

En el exterior te veo y me acerco a tocar a tu puerta.
A estos ositos les ponemos un nombre (nuestros nombres ya no importan)
- Pedro -decís, quitándome ese nombre de la boca.
Juana le ponemos a la rana.
Pedro y Juana deciden irse a dormir. Los acostás sobre una mesa. Ese será su cuarto. El oso se transforma en pelota y luego en ave, lo hacemos volar por la habitación.
A lo lejos se oyen voces grandes, problemas adultos que no tienen entrada libre en este mundo.
Con la magia infantil estos objetos minúsculos, peludos, se vuelven personajes de cuentos.
Compartimos tu mundo.
No importa quiénes somos o fuimos (eso me tranquiliza)
Sino simple y sencillo como eso: acompañarse.

Me duelen escenas inaccesibles, que ya no estarán, que ya ni recuerdo.
Muchas veces bailamos.
Muchas veces nos abrazamos.
Escenas olvidadas no por lejanas, sino por encontrarse en las penumbras de nuevos encuentros fortuitos con desconocidos, como esta imagen que revive en la escritura.

- Pedro -decís, quitándome ese nombre de la boca.
Juana le ponemos a la rana.
Con la magia infantil estos objetos minúsculos, coloridos, se vuelven personajes de cuentos.
Con la magia infantil esta habitación se vuelve un parque de diversiones o un jardín florido, de aromas cálidos y soleados.
Lugares a los que últimamente anhelo escaparme.

De nuevo escenas que quedan latentes irrumpen nuestro juego. Abro los ojos. Pienso que hoy no sabría que responder a tu vocecita diciendo: “¿Cuándo puedo ir a tu casa?”. Ahora sí, la música me encuentra con escenas de mis tiempos pasados. Mi viejo sin voz y sus caricias. La mirada sin palabras. La tristeza indescriptible de no haber estado para mi primer baño. Pienso que un hijo necesita dedicación exclusiva.
Puertas que se cierran, puertas que se abren.
Enanos universos que van y vienen.

jueves, 1 de marzo de 2012

El 29 de noviembre de 2011 hicimos la presentación de nuestra experiencia junto con otros participantes que desean desarrollar una Pedagogía Emancipadora.
Liliana, directora Jardín Maternal, contó su "callesita de los libros" acontecimiento de una escuela que sale a la calle.
Hugo contó su experiencia de 25 años en la construcción de la Cooperativa Escolar y la creación de libros, revistas, álbumes, periódicos en la escuela.
Horacio nos deleito con la construcción del museo del aula bajo el ejemplo del maestro Iglesias. http://vimeo.com/27561842 y http://vimeo.com/27562605
Pablo proyectó un trabajo en video sobre la Noche de los Lápices elaborado por los alumnos y alumnas de una escuela media.
Fue muy interesante y nos ayudó a reflexionar sobre la posibilidad y necesidad de desarrollar experiencias de este tipo en la escuela pública.
Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini

miércoles, 19 de octubre de 2011

“<El uso total de la palabra para todos> me parece un buen lema, de bello sonido democrático. No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo”.
G. Rodari, Gramática de la fantasía, 2000





viernes, 14 de octubre de 2011


haber oído que la vida acaba no pareció suficiente, y haberlo comprobado no resultó un aprendizaje (pues nadie lo transformó nunca en enseñanza).
reproducirla sin un sentido coherente es ese peso de cadenas que enredan todas las mentes; la saben unos, los sienten otros, pero todos lo sufren por igual.parecen intocables los caminos, trazados todos sobre el mismo papel, mientras que los cuerpos no pisan la tierra, tan sólo el asfalto, al tiempo que van dejando de encontrarse y así es como sin darse por perdidos se van hacinando cuerpos en digitales soledades, blindadas con antenas, señales y claves, muchas claves.
Martín Acosta

viernes, 7 de octubre de 2011

La biblioteca escolar

El recuerdo está lleno de desmayos, de pérdidas de conocimiento.
¿Qué recordamos? ¿Qué olvidamos?
Tal vez una fotografía nos ayude.
O, tal vez, un libro, un cuento, como en este caso "El planeta de los aljenfios" de Adela Basch.
Este cuento lo compré para la biblioteca que teníamos en el aula. De grande lo seguí leyendo y se lo seguí leyendo a los niños que pasaron por mi vida. Se ve que tenía algo mágico mi lectura, porque incentivé a una niña a seguir leyendo otras historias y le regalé mi libro.
Ya de más grande, concurrí a un taller de narración oral y volví otra vez a este cuento, lo preparé para narrarlo y lo conté frente a mis compañeros.  

Les dejo el final:

"Desde entonces, cada mañana, cuando los aljenfios se levantan de la cama, imaginan que son exactamente como quieren ser, y también imaginan que nadie se los puede imaginar de otra manera.
Y no es difícil imaginar lo felices que los aljenfios se imaginaron que eran".